Me encanta escribir sobre este tema porque precisamente estos fueron mis primeros pasos en el tema de la innovación hace un poco más de 11 años, conocí la innovación como parte del área de I+D de una gran empresa y la conocí bajo el foco de innovación en producto que asumen inicialmente la gran mayoría de empresas de manufactura. La innovación como una herramienta para transformar una oportunidad, una idea o tal vez un concepto en producto que agregue un diferencial a la compañía y un valor a los clientes y/o consumidores, un producto que mejore de alguna manera la calidad de vida de las personas. Fue mucho tiempo después que conocí las bondades y las increíbles metodologías de innovación en servicios, pero la realidad es que mi amor por la innovación nació como muchos de mis colegas por la creación, el diseño y el desarrollo de nuevos productos.

Entonces vamos a hablar de eso, del llamado “fuzzy front end of innovation” o como otros la conocen como esa etapa de “ideación”, esos primeros momentos donde se identifican oportunidades y donde se canalizan esas oportunidades para transformarlas en ideas y proyectos de nuevos productos, esas ideas que alimentan de manera constante ese portafolio de nuevos productos, estos nuevos productos que siempre deberían enriquecer y fortalecer el portafolio actual de productos, pero que lamentablemente no siempre se logra ese objetivo. La innovación de producto corresponde al gobierno de las áreas y/o equipos de mercadeo e innovación, he tenido oportunidad de trabajar en varias compañías y de experimentar cómo se maneja esta relación entre estas áreas de manera muy diferente, sobre todo entre las empresas B2C y B2B donde puede existir más o menos información e insights de esos clientes/consumidores.

Al igual que debe funcionar en todos los tipos de innovación, el foco debe estar fijado en el cliente, en conocerlo, entenderlo y ofrecerle tanto productos como servicios que le solucionen problemas. Hemos hablado de la importancia de este tipo de foco en otros artículos y es muy fácil que encuentren información y casos de éxito que resultan de enfocar la estrategia, los procesos y los recursos en el cliente. Menciono este tema porque la innovación de producto tiene sus propias metodologías, esquemas y procesos que permiten minimizar la incertidumbre y tomar riesgos controlados, el único pecado que llegaron a tener estos procesos es el de convertirse en barreras para el desarrollo, en “demorar” el lanzamiento de los nuevos productos por querer tener controladas prácticamente todas las variables, eso sin embargo, es cosa del pasado ya que con el ingreso de las metodologías ágiles al mundo de la innovación y con la misma actualización y ajuste de las más reconocidas y tradicionales metodologías de innovación de producto hacia el agilismo, podemos ver cómo se puede escalar paso a paso sin perjudicar de manera crítica ni el presupuesto ni el cronograma del desarrollo.

La idea es la base de todo, es el punto de partida, para tener una buena idea lo único que se necesita es tener muchas ideas como dicen por ahí, sin embargo, es muy importante contar con herramientas que permitan generar cada vez más y mejores ideas, contar con procesos y con canales que permitan que esas ideas surjan y se fortalezcan, se necesita establecer una serie de fuentes tanto internas como externas de ideas, hay que establecer metas y/o cuotas que aseguren un flujo constante de ideas y al mismo tiempo, se requiere establecer espacios para capturar insights del consumidor, espacios para definir y validar hipótesis, espacios para experimentar, para fallar si es el caso, pero fallar rápido y fallar barato. En general todas las actividades previas a la ejecución de un proyecto de desarrollo de un nuevo producto son las que hacen parte de esa etapa previa de ideación y de conceptualización.

Finalmente, es muy importante mencionar que hoy lo que determina el éxito de los nuevos productos no es solamente la asertividad de las soluciones que se desarrollan sino también qué tan oportunos llegan a ser esos mismos nuevos productos, es decir que el principal foco una vez se establecen procesos está en agilizar dichos procesos, en llevar los mejores productos al mercado lo más pronto posible. Esto le puede costar un poco más a las empresas grandes con grandes equipos y grandes recursos, pero al mismo tiempo con grandes infraestructuras y grandes esquemas de procesos. La velocidad del cliente y del mercado cambia constantemente y depende de cada compañía tener la fórmula correcta para llegar de la idea al producto en el momento en que su cliente/consumidor lo requiere, lo valora y está dispuesto a pagar por ello.

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