En el mundo del emprendimiento y en el mundo de la pequeña, mediana e incluso en la gran empresa consolidada nos encontramos con un mismo problema, o mejor dicho con una misma necesidad, la necesidad de mantener el foco estratégico, no caer en la tentación de aceptar negocios, clientes u “oportunidades” que se salgan del foco estratégico. Todo el tiempo estamos expuestos a generar o adaptar productos y/o servicios para “aprovechar” ciertas oportunidades de negocio, es el foco lo más importante, de un momento a otro nos encontramos trabajando con clientes que no valoran nuestra propuesta, trabajando en negocios poco rentables y es parte de un largo proceso el entender no sólo cómo llegamos a este punto, sino cómo podemos renunciar a este tipo de clientes y negocios para retomar el foco.

Si partimos de un entendimiento de la innovación como la posibilidad de hacer algo de una manera diferente para agregar valor, vamos a entender que existen un sin fin de posibilidades de innovar y de crear diferenciales y valor para nuestros clientes, y que esa exploración de oportunidades de innovación no solo es sana sino que es algo que todas las empresas deberían hacer de manera constante, sin embargo, en esa búsqueda hay que saber filtrar, hay que entender que algunos negocios van a generar valor y rentabilidad, y en que algunos casos vamos a evidenciar la necesidad de retirarnos o de renunciar a situaciones donde no seamos relevantes. Es una búsqueda de especialización que pasa por la generalidad, es una búsqueda que implica entender y validar constantemente cuál es el famoso “core” o “núcleo” de nuestro negocio para lograr con total claridad seleccionar muy bien los nuevos negocios que queremos desarrollar.

Es entonces la innovación una herramienta que nos permite mantener el foco estratégico de nuestra compañía, no solo al permitirnos identificar nuevas oportunidades de negocio sino también al permitirnos validar constantemente para qué somos buenos, en dónde somos los mejores y el por qué nos eligen nuestros clientes. El foco nos brinda la oportunidad de explorar sin temor a perdernos, de recorrer caminos sin perder la huella que nos permita regresar en caso de ser necesario, el foco nos permite también dirigir nuestros esfuerzos y recursos de innovación porque como lo hemos visto en este y otros artículos, no hay ningún proceso, elemento o proyecto de una empresa que no sea sensible a la innovación, no hay ningún espacio que no pueda ser mejorado o reinventado usando la innovación como principal herramienta, siempre y cuando tengamos muy claro el por qué y el para qué estamos dedicando ese tiempo y esos recursos a innovar en ese aspecto.

Finalmente, debemos entender que una compañía sin foco y mucho más una innovación sin foco genera huecos en su organización, huecos por los que se “escapan” recursos valiosos, huecos por los que eventualmente se termina escapando el talento de su organización, huecos que hay que tapar ya sea para focalizar, para crecer o para fortalecer su compañía, pues realmente si nos fijamos en detalle en una organización y logramos visualizarla sin estos “huecos” generados por falta de foco, vamos a ver que tenemos más y mejores recursos de los que pensamos y que tenemos hoy la posibilidad real no solo de crecer nuestras compañías sino de hacerlo de una manera más rentable y sostenible.

Comentarios