Hace un tiempo quería escribir sobre este importante tema que curiosamente aplica y se ve tanto en el mundo del emprendimiento como en el mundo de la innovación, se trata nada más y nada menos de dos realidades simultáneas, de dos caras de la misma moneda que nos venden y que vendemos, una es una realidad extremadamente positiva donde tanto en el emprendimiento como en la innovación solo se habla y solo se muestra lo “bonito” y otra cruda realidad que enfrentamos día a día los que decidimos tomar este camino del emprendimiento y de la innovación. Voy a tratar en estos párrafos de resumir y mostrar con ejemplos a qué me refiero con esas dos caras y cómo nosotros mismos podemos romper ese ciclo: trabajar, comunicar y mostrar una sola realidad, con lo bueno y lo no tan bueno, con lo interesante y con lo aburridor de cada una de estas etapas y cómo nosotros mismos podemos promover algo que se acerque mucho más a la realidad para motivar a los que realmente quieren este camino y desmotivar a los que tal vez no están listos para todo lo que implica.

Empecemos entonces con las dos caras de la moneda en el emprendimiento, hay un mundo “ideal” en el que muchas personas entran y que muchas otras promueven con un discurso muy atractivo, que habla de cómo un emprendedor “maneja su tiempo” y no tiene un jefe que lo presione. Sin embargo, la realidad es que eso implica que ya no hay un horario fijo, que pareces un médico que siempre está de guardia esperando la llamada y que lo más probable es que termines trabajando el doble de lo que hacías como empleado. Y aunque es cierto que ya no hay un jefe, la realidad es que son muchos, solo que ahora se llaman “clientes” y/o “inversionistas” y/o “socios”. Porque la realidad, mi estimado lector, es que difícilmente alguien logra emprender totalmente solo, se necesita un equipo que complemente su visión, que motive, que acompañe, y si señor, también que presione. Se necesitan clientes que validen su propuesta de valor, su producto/servicio y no todos esos clientes entienden los pormenores del emprendimiento, no todos esos clientes van a saber relacionarse con un emprendedor, ni van a entender el impacto que pueden tener sobre el éxito o el fracaso del mismo.

Ahora hablemos un poco sobre estas dos caras en el mundo de la innovación empresarial, sucede un fenómeno muy interesante, donde la gran mayoría de compañías solo habla de lo bueno y de sus “buenos resultados”  en temas de innovación, es muy difícil ver una empresa que publique o comparta sus fracasos, un ejemplo que uso muy seguido es que fácilmente podemos ver cuántos productos nuevos lanzó una compañía pero difícilmente vamos a conocer cuántos de esos mismos productos se tienen que recoger por no cumplir con sus metas de ventas y/o rentabilidad. Hay que tener en cuenta que el objetivo no es salir a gritar a los cuatro vientos todo lo que no ha funcionado o no está funcionando, no, el objetivo es darle una importancia al fracaso y como lo hable en otro artículo, tener una sana relación con el mismo sin caer en la tentación de pensar que fracasar es lo máximo y que todos debemos realizar odas al fracaso.

Entonces entendamos a qué se refiere esta situación y cómo podemos dar pasos hacia una fusión de estos dos mundos. Sí debemos continuar comunicando, compartiendo y mostrando todos nuestros éxitos tanto en el emprendimiento como en la innovación, pero esto no implica que todo se deba mostrar todo el tiempo en “color de rosa” porque todos sabemos que no es así. Desde las conversaciones más simples donde alguien pregunta ¿cómo vas con tu empresa? o ¿cómo va ese proyecto de innovación? podemos hablar y responder con franqueza sobre las dos realidades, podemos decir todo lo bueno que viene sucediendo y también todo lo malo, tal vez en ese ejercicio logremos obtener un consejo, un apoyo o una retroalimentación que nos permita mejorar la situación actual, porque debemos entender que hay muchas personas allá afuera que están viendo estos mundos y deseando hacer parte de ellos, hay muchas personas que están entrando todos los días a emprender y a innovar sin conocer todo lo que puede llegar a implicar y es realmente nuestro deber mostrar estas dos realidades para que puedan tomar una decisión informada sobre recorrer o no cualquiera de estos caminos.

Esa es la invitación, a cambiar nuestra realidad mostrando cómo, tanto en el emprendimiento como en la innovación hay incertidumbre, hay días buenos y días malos, hay oportunidades y rechazos, hay premios, reconocimientos, hay errores y fracasos. Existen dos realidades que hacen que tanto los emprendedores como los innovadores duden, que sufran, que disfruten, pero sobre todo que aprendan y que construyan. Compartamos sin ningún tipo de vergüenza y por favor seamos empáticos cuando alguién más nos comparta un poco de su realidad, evolucionemos de la típica conversación que prácticamente está libreteada y en la que siempre damos la misma respuesta cuando nos preguntan ¿cómo va tu empresa? o ¿Cómo va ese proyecto de innovación? Evolucionemos esa conversación para mostrar que aunque son caminos difíciles también son caminos muy satisfactorios, que aunque el emprendimiento y la innovación tengan realidades simultáneas pueden ser grandes fuentes de conocimiento y aprendizaje, a siempre y cuando estemos dispuestos a vivirlos, a entenderlos y a compartirlos.

Comentarios